Luna por Flavio Ruiz (partes 7, 8, 9 y 10)

7

Hablemos de Luna. Debemos reconocer que en nuestra débil y caduca memoria no existe un recuerdo sobre la primera vez que conocimos el brillo incandescente y de hermosura incomparable del más imponente astro. Pues bien, ella fue mi segunda oportunidad así que les puedo relatar la primera imagen que tengo sobre ella, y es simple, pero está eternamente tatuada en mis neuronas. Estoy caminando por los pasillos rosas adoquinados de la preparatoria, como siempre, escuchando música. Siento el nerviosismo de ser de primer ingreso, así que lo más fácil para mí consistió en aislarme junto a mi sombra. A lo lejos la veo, contrariamente a mí, con gran seguridad en su modo de deslizarse, sus pies no hesitaban ni un segundo, el pie izquierdo seguía al derecho en un caminar incesante. Mientras que de pronto me percaté que yo había dejado de caminar, y encontré mis pies fundidos al suelo. No me concedió la oportunidad de observar el particular -e inexistente en otro ser- destello de sus ojos marrones (por los cuales después conseguiría el nombre de Luna, hablaremos de ellos más adelante). Sobre sus hombros se mecía una melena risada, Helena de Troya debe retorcerse en su tumba al saber que existe tal cabellera. En una milésima de segundo pude ver nuestra historia, y junto con esto, pude ver el final inminente.

8

La deseaba. La deseaba aunque gastara mi último aliento intentándolo. La deseaba, en un principio mi ambición no fue más que erótica, claro, pero me intimidaba su aparente firmeza. Verla caminar fue como ver a un caballo de guerra adentrarse a los campos de batalla, imponente e imparable, con paso seguro, sin mirar atrás o a los lados, su mirada cegada por anteojeras. Tal vez ella no sabía a dónde se dirigía, pero, la miraba con envidia, parecía que tenía su vida entera planeada, y que cada paso que daba la acercaba más a su destino. Definitivamente no podía tener idea de que en ese instante la estaba observado este narrador, un vigía desde la torre de vigilancia del barco de mi ser, que no encontraba tierra firme donde encallar desde hace tiempo, y sin duda vislumbré un faro de luz a lo lejos.
Salvación.

9

No se comportaba como cualquier otra persona que hubiese conocido antes. Aún no le había dirigido palabra alguna, pues cual asesino cauteloso, debía primero estudiar cuidadosamente a mi objetivo y trazar una estrategia para finalmente llegar y arrebatarle el aliento. Simplemente aproximarme a ella no era una opción viable. Era imprescindible conocerla sin ser conocido, mimetizarme ante sus gustos para ser lo que ella siempre imaginó en un hombre. Tenía que ser el mago que la engañara y sorprendiera. Pues el amor es muy parecido a asistir a un espectáculo de magia, donde todos acuden con un solo objetivo, ser engañados. Absurdo pensamiento posee aquél quien crea que la persona perfecta está en este preciso instante vagando por el mundo, esperando a ser encontrada. No, eso es engañarse a uno mismo, y pensar que una persona puede llegar a ser “la indicada” es, implícitamente, querer que llegue una persona y nos haga víctimas del engaño más anhelado por la sociedad: caer enamorado. Tenía que perfeccionar mis trucos, poner el as bajo mi manga, maltratar conejos y meterlos a mi sombrero, ajustar espejos y disparar una cortina de humo para crear una magnífica ilusión jamás creada, que sería encarnada en mi cuerpo.

10

Querido lector:

No dejes que mis primeras páginas te engañen, no pretendo crear aquí la historia de amor perfecta que nadie tendrá y que todos desean. La traición, el engaño, los excesos y la violencia vendrán más adelante, pero como toda historia de pareja, al principio todo es fascinante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s